El 17 de agosto acompañamos a las hermanas clarisas, de Antigua Guatemala, en la celebración del día de santa Clara. Es una celebración importante para nosotros también porque santa Clara, al igual que san Francisco, buscó ser testimonio del Reino de Dios desde su propia vida.
Se vivió una experiencia muy hermosa al compartir con muchas personas reunidas allí para esta celebración y, bajo la lluvia que refrescó la tarde, celebramos la santa Eucaristía.
Por último, no podía hacer falta el panito y el café que con gusto compartimos.
Que Dios nos encamine cada día más hacia la santidad a la cual todos somos llamados y que, siguiendo el ejemplo de Clara y Francisco, podamos hacernos semejantes a Jesús.
Paz y Bien.
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